23 microcuentos (6)

Un gatito empieza a cruzar las vías cuando un tren viene a toda velocidad. Haciendo uso de mis superpoderes lo envuelvo en una burbuja temporal, lo acelero y logro que llegue a salvo al otro lado. Pero el alma inmortal del gatito ha quedado atrás, y ha sido arrastrada por la máquina asesina, allá lejos, fuera de mi alcance, fuera del alcance de todos, hilacha invisible, despojo sin nombre. Pobre gatito, ahora me mira desesperado, sin alma, huérfano para siempre. Y ya no puedo hacer nada por él.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013

23 microcuentos (4)

El policía, de pie en la vereda, toca silbato cada vez que alguien estaciona donde está prohibido. Mucho más arriba, en el balcón del sexto piso, Di Biase saca un pelo de gato de la pierna izquierda del pantalón y lo arroja en dirección al policía. El pelo se va hacia cualquier otro lado, llevado por las corrientes de aire, pero a Di Biase no le importa porque su venganza es simbólica. ¿Qué probabilidades hay de que ese pelo, dentro de diez minutos o seis días o cuatro meses, acabe justo en la gorra del policía? El policía, de todos modos, estornuda. Como si presintiera algo.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013

23 microcuentos (2)

Acomoda la silla frente a la mesa, la mesa frente a la ventana, la ventana frente a la calle. Se sienta. Vuelve a levantarse y abre las cortinas. Adelanta la hora para ver atardecer. Se sienta otra vez. Apoya las manos en la mesa. Estira las piernas. Mira por la ventana. Deja pasar el tiempo hasta que se hace de noche. En la otra habitación, el cadáver sigue esperando.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013

23 microcuentos (1)

Cuando una persona bebe de la Fuente de la Juventud y deja ahí sus años, la convierte en la Fuente de la Vejez. La persona siguiente, que no ha notado el cambio, envejece en vez de rejuvenecer. Pero ahora la Fuente ha vuelto a su estado inicial, y espera al próximo afortunado.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013

23 microcuentos

de Eduardo Abel Gimenez

Relatos brevísimos envasados en un frasco. No, no son espárragos. Cada frasco tiene una etiqueta diferente. Primera edición: 20 ejemplares numerados.

«Cuando una persona bebe de la Fuente de la Juventud y deja ahí sus años, la convierte en la Fuente de la Vejez. La persona siguiente, que no ha notado el cambio, envejece en vez de rejuvenecer. Pero ahora la Fuente ha vuelto a su estado inicial, y espera al próximo afortunado.»

Nochevieja

de Natalia Méndez

Un poema sobre los recuerdos propios y los prestados, en libro acordeón con calado. Primera edición: 20 ejemplares numerados.

Mi abuela mira y mira
tratando de reconocer.
Dice con seguridad:
«eso no es, no hay escaleras».
Y sabemos los tres
que en setenta y cuatro años
quizás
alguien puso escaleras.
Pero no decimos nada.