23 microcuentos (4)

El policía, de pie en la vereda, toca silbato cada vez que alguien estaciona donde está prohibido. Mucho más arriba, en el balcón del sexto piso, Di Biase saca un pelo de gato de la pierna izquierda del pantalón y lo arroja en dirección al policía. El pelo se va hacia cualquier otro lado, llevado por las corrientes de aire, pero a Di Biase no le importa porque su venganza es simbólica. ¿Qué probabilidades hay de que ese pelo, dentro de diez minutos o seis días o cuatro meses, acabe justo en la gorra del policía? El policía, de todos modos, estornuda. Como si presintiera algo.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013

23 microcuentos (2)

Acomoda la silla frente a la mesa, la mesa frente a la ventana, la ventana frente a la calle. Se sienta. Vuelve a levantarse y abre las cortinas. Adelanta la hora para ver atardecer. Se sienta otra vez. Apoya las manos en la mesa. Estira las piernas. Mira por la ventana. Deja pasar el tiempo hasta que se hace de noche. En la otra habitación, el cadáver sigue esperando.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013

23 microcuentos (1)

Cuando una persona bebe de la Fuente de la Juventud y deja ahí sus años, la convierte en la Fuente de la Vejez. La persona siguiente, que no ha notado el cambio, envejece en vez de rejuvenecer. Pero ahora la Fuente ha vuelto a su estado inicial, y espera al próximo afortunado.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013